El segundo día del X Congreso de Antiguos Alumnos de Jesuitas toca a su fin. Un día plagado de conferencias y momentos que han servido a los participantes para reflexionar sobre el papel de un alumni de la Compañía de Jesús en el mundo.

Comenzaba la mañana, tras la eucaristía, con la ponencia de Albert Florensa, profesor emérito de la Universidad Ramón Llull de Barcelona, filósofo e ingeniero técnico. Florensa reflexionó sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas y de que nos cuesta mucho separarnos de las tecnologías. “A menudo, el progreso técnico plantea problemas más difíciles de los que resuelve”, advertía. También era una invitación a pensar la tecnología como solucionador de problemas con el menor impacto posible.

El P. Laurent Basanese, SJ, oficial para el Islam de la Santa Sede y profesor de Teología de las Religiones de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma animaba a ver el potencial transformador y reconciliador de las religiones en el Siglo XXI. Como cristianos, consideraba el jesuita, estamos llamados no solo a respetar a los demás en sus tradiciones y creencias, sino también a salir a su encuentro como iguales, promoviendo una cultura del diálogo.

Lisa Hederberger, por su parte, profesora del ESADE Bussiness School situó su ponencia en el marco de la necesidad de hacer inversiones que impacten en la vida de las personas. La economía social hoy necesiElta de nuevos liderazgos que ayuden a una sociedad más justa.

El Secretario de Educación de la Compañía de Jesús, José Alberto Mesa, SJ, habló a los participantes de la gran red educativa alrededor del mundo que los jesuitas mantienen. Más de 2000 colegios entre los propios y las redes educativas como Fe y Alegría o Servicio Jesuita a Refugiados. “Las escuelas jesuitas no tienen que ser un museo de la educación, sino un lugar donde respondamos de maneras nuevas”, decía. Y animaba a poner en marcha todo el potencial de la red educativa.

Precisamente en esa línea de aprovechar el potencial de la red global educativa de la Compañía de Jesús hablaba Chris Loweney, el último de los ponentes del día. Ayudó a los congresistas a reflexionar sobre las diferentes situaciones que se viven en los colegios de todo el mundo, donde unos tienen una posición más privilegiada, mientras otros pasan mayores dificultades: “Si unos fueran más conscientes de las dificultades de los otros no les costaría nada ayudar a resolver sus problemas”, decía. Y añadió:  ¿Despertará el gigante dormido? Imaginen la capacidad que tendría la WUJA si pudiéramos movilizar a un pequeño porcentaje de los 10 millones de antiguos alumnos que hay por todo el mundo”.

Con estas ideas en el corazón y en la cabeza, los asistentes se pudieron dividir de nuevo para los talleres de reflexión y puesta en común. También pudieron disfrutar de un tarde de paseo por la ciudad y conociendo los diferentes proyectos de la Compañía de Jesús en Barcelona.

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